Cómo reconocer el ámbar original (parte 2)

Si estás animada/o y deseas trabajar con ámbar ya conoces algunas pruebas para conocer si es original; hoy veremos otras pruebas para que puedas constatar en realidad si las piedras de ámbar con las que trabajas son puras.

Prueba del perno caliente:

Esta es una prueba comúnmente recomendada para el ámbar. Calienta la punta de una aguja con un encendedor o una cerilla, cuando esté roja empújala suavemente contra el ámbar; en el caso del ámbar verdadero, la aguja no entra demasiado fácilmente y hay un olor resinoso agradable.

Punto de fusión:

El calentamiento de la muestra puede indicar si es ámbar real, generalmente se vuelve más suave a aproximadamente 150 °C, y la temperatura de fusión para el ámbar es aproximadamente 300 °C; sin embargo, el ámbar no forma un líquido, sino más bien se descompone por encima de la temperatura de fusión. Además el ámbar emite un olor a pino muy agradable cuando se calienta.

Solventes:

El ámbar es relativamente resistente a disolventes y productos químicos, para probarlo debes colocar una gota de acetona o alcohol etílico en la muestra; el ámbar real no debe disolver o volver pegajoso.

Fluorescencia:

El ámbar tiene capacidad de fluorescencia bajo la luz ultravioleta (luz negra). Esta prueba es muy útil para la verificación del ámbar azul, pero no tan obvia para otros tipos de ámbar, cuya fluorescencia puede ser a veces débil y dependiente de la longitud de onda particular de la luz.

Si te animas a utilizar ámbar para tus piezas de joyería, no dudes en realizar estas pruebas para verificar su autenticidad.

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